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Redes Sociales: Filosofía de empresa + Community Manager

FollowersHace ya días que llevaba dándole vueltas a una cuestión: las empresas y/o marcas y la gestión de su identidad digital en las redes sociales . Esta mañana he podido leer un genial artículo en Yorokobu “Sé diferente, haz como todos” que precisamente menciona algunas de las cuestiones que me pasaban por la cabeza y que me ha animado a redactar el siguiente post.

Cada día veo numerosas ofertas de empleo que requieren perfiles relacionados de un modo u otro con las redes sociales (community manager, gestor de contenidos, creador de contenidos, dinamizador de redes sociales, social media expert, etc.) Algunos avispados, a veces, hasta piden becarios community manager, lo cual sospecho que se debe a un intento de cubrir esa plaza que tan buena imagen da la empresa con un jovencito a bajo precio que sepa algo de “tecnología”. La parte más jocosa de mi no puede evitar imaginarse el típico empresario -puro en la boca, botella de coñac sobre la mesa y cabeza de ciervo disecada en la pared- pensando en potenciar su empresa en internet pagándole cuatro perras a un chavalillo becario que sepa usar “eso de Feisbuk y el Tuiter” que tanto se lleva ahora.

Por otro lado están las instituciones/empresas que puestas a pedir, en época de crisis, piden el oro y el moro exigiendo un listado de requisitos inacabable: experto SEO, experto SEM, experto en analíticas, experto en marketing y marketing viral, experto en creación de contenidos, diversos idiomas y, si puede ser, experiencia en cargos similares desde antes de la invención del telégrafo. ¿Por qué? pues… ¡Porque hay que tenerlo, todo el mundo lo pide! Y me pregunto yo si realmente saben lo que piden o simplemente replican las demandas vistas en el “mercado del empleo”. Quizás estas empresas esperan que la figura del community manager (Gestor de la Comunidad Virtual) consiga que masas desenfrenadas corran a conectarse a la página web y a los perfiles de la empresa en Twitter y Facebook para mostrarles admiración por sus fabulosos productos/servicios antes de correr a las tiendas a agotarlos/contratarlos.
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#Nolesvotes: ciudadanos que votan de forma crítica

No les votesParece ser que más de un partido (PP, PSOE y CIU) puede llevarse un susto en las próximas elecciones debido a la potente iniciativa ciudadana #nolesvotes. Esta iniciativa cuenta con el soporte de algunas de las figuras más involucradas en la defensa de los derechos de los ciudados en la Red, como Ricardo Galli (@gallir) Javier de la Cueva (@jdelacueva), Antonio Delgado (@adelgado) o Enrique Dans (@edans). Gente que por si sola tiene más seguidores que los perfiles de los propios partidos políticos (curioso dato, ¿no?).

A los descreídos acerca de las posibilidades de éxito de esta iniciativa, yo les diría: si esta es un queja de cuatro gatos, unos cuantos “frikis de Internet”, ¿quiénes eran esas decenas y decenas de personas que se congregaron alrededor del Teatro Real con pancartas y máscaras de Guy Fox?, ¿a qué se debían las bromas de Buenafuente dirigidas a la Ministra de Cultura? (Esto ha sido una “descarga legal”).  Del genial discurso de Álex de la Iglesia no hace falta hacer comentarios.

Manifestaciones en la calle, clamor en la red, ríos de tinta en los medios, dimisión del Presidente de la Academia… Señores, esto no es un simple SMS tipo “pásalo”, esta vez la pelota es mucho más gorda, y puede que más de una formación política se vea aplastada por ella (en sentido figurado, claro).

Permitidme que me centre de nuevo en los descreídos. No es que les tenga ojeriza, en serio, pero es que no puedo evitarlo. Leyendo algunas noticias en meneame, se pueden ver comentarios criticando que los defensores de la iniciativa #nolesvotes pongan tanto émfasis en posicionarse contra la Ley Sinde en lugar de defender otras causas “más nobles” como la dignidad de las jubilaciones, una educación digna, o el derecho a la vivienda.

Yo pregunto: ¿acaso es incompatible el luchar a favor de los derechos ciudadanos en la Red con el resto de revindicaciones? A esos descreídos les digo: muy bien, liderad o difundid vosotros iniciativas para esas revindicaciones y los ciudadanos de bien os apoyaremos sin dudarlo.

Es muy fácil criticar y quitar valor a las iniciativas seguidas por otros, sin liderar, participar o dar apoyo a otras iniciativas; así salimos perdiendo todos. Se pueden criticar extremos como la pasividad total o el fanatismo, pero es de ignorantes (y de bocazas) que una persona critique a ciudadanos por defender unos derechos que él no cree “tan importantes” como lo podrían ser otros.

Por cierto, si habéis llegado hasta aquí, recordemos unos puntos clave de la iniciativa #nolesvotes:

  • NO pide la abstención de voto ni el voto en blanco
  • NO pide el voto para ningún partido
  • Insta a NO votar a aquellos partidos que han apoyado y permitido decisiones en contra de los derechos ciudadanos sin tener en cuenta la voluntad popular (PP, PSOE y CIU).

Más información:

Grupo de Faceboook | Grupo de Facebook Nolesvotes

Entrada de Javier de la Cueva | No propongas, haz

Entrada de Enrique Dans | Nolesvotes como movimiento ciudadano

Discurso de Álex de la Iglesia en los Premios Goya 2011

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Buenas noches.

El día de hoy ha llegado porque hace 25 años, doce profesionales de nuestro cine, en medio de una crisis tan grave como la nuestra, caminaron juntos a pesar de sus diferencias. Quiero empezar este discurso felicitando a los fundadores de la Academia. No sólo ellos, sino todos los que me han precedido en esta institución, vicepresidentes, miembros de las juntas directivas y el conjunto de los académicos, nos han traído esta noche aquí, al Teatro Real, para celebrar el 25 aniversario de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y la existencia misma de los premios Goya. A todos, muchísimas gracias.

Puede parecer que llegamos a este día separados, con puntos de vista diferentes en temas fundamentales. Es el resultado de la lucha de cada uno por sus convicciones, y nada más. Porque en realidad, todos estamos en lo mismo, que es la defensa del cine. Quiero por ello felicitar y agradecer a todos los que estáis aquí, por caminar juntos en la diferencia, y hasta en la divergencia.

Hacemos mucho ruido, pero es que esta vez, hay muchas nueces. El choque de posturas es siempre aparatoso y tras él surge una nube de humo que impide ver con claridad. Pero la discusión no es en vano, no es frívola y no es precipitada. No podemos olvidar lo más importante, el meollo del asunto. Somos parte de un Todo y no somos nadie sin ese Todo. Una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve. La esencia del cine se define por dos conceptos: una pantalla y una gente que la disfruta. Sin público esto no tiene sentido, no podemos olvidar eso jamás.

Dicen que he provocado una crisis. Crisis, en griego, significa cambio, y el cambio es acción. Estamos en un punto de no retorno y es el momento de actuar. No hay marcha atrás. De las decisiones que se tomen ahora dependerá todo. Nada de lo que valía antes, vale ya. Las reglas del juego han cambiado.

Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado Internet revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas.

Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son ciudadanos, son sencillamente gente, son nuestro público. Ese público que hemos perdido, no va al cine porque está delante de una pantalla de ordenador. Quiero decir claramente que no tenemos miedo a Internet, porque Internet es, precisamente, la salvación de nuestro cine.

Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un nuevbo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados: autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios. Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia un nueva manera de entender el negocio del cine.

Tenemos que pensar en nuestros derechos, por supuesto, pero no olvidar nunca nuestras obligaciones. Tenemos una responsabilidad moral para con el público. No se nos puede olvidar algo esencial: hacemos cine porque los ciudadanos nos permiten hacerlo, y les debemos respeto, y agradecimiento.

Las películas de las que hablamos esta noche son la prueba de que en este país nos dejamos la piel trabajando. Sin embargo, el mismo esfuerzo o mayor hicieron tantas otras películas que no han llegado a los sobres de las candidaturas. Ellos tambien se merecen estar aquí, porque han trabajado igual de duro que nosotros.

Quiero despedirme en mi última gala como presidente, recordando a todos los candidatos a los Goya tan sólo una cosa: qué más da ganar o perder si podemos hacer cine, trabajar en lo que más nos gusta. No hay nada mejor que sentirse libre creando, y compartir esa alegría con los demás. Somos cineastas, contamos historias, creamos mundos para que el espectador viva en ellos. Somos más de 30.000 personas que tienen la inmensa suerte de vivir fabricando sueños. Tenemos que estar a la altura del privilegio que la sociedad nos ofrece. Yo creo, con toda humildad, que si queremos que nos respeten hay que respetar primero.

Y por último, me gustaría contarle algo al próximo Presidente de la Academia, que ya me cae bien, sea quien sea: estos han sido los dos años más felices de mi vida. He conocido gente maravillosa de todos los sectores de la industria. He visto los problemas desde puntos de vista nuevos para mí, lo que me ha enriquecido y me ha hecho mejor de lo que era. He comprobado que trabajar para los demás es una experiencia extraordinaria por muy duro que resulte en un principio, y sobre todo: han pasado 25 años muy buenos, pero nos quedan muchos más, y seguro que serán mejores.

Buenas noches.

Discurso también disponible | El País