Salgo del trabajo. De camino a los ferrocarriles paso cerca de una tienda de moda, en ella un póster a tamaño real colgado en el escaparate muestra a una modelo con varias sesiones de Photoshop y unos modelitos carísimos de una conocida marca de moda; el Photoshop no ha tenido clemencia  con su cintura, creo yo.

Más adelante, al pasar por delante de un colegio, un grupo de madres con sus hijos espera en la puerta del recinto; una de ellas está sentada en un banco y, mientras su hijo juguetea con un iPod Touch (sí, un iPod Touch) al mismo tiempo que se merienda un hipopótamo de chocolate (esos tan sanos que están rellenos de más leche que chocolate y que comen los hijos de familias perfectas y sonrientes que viven en pisos/casas idílicos), la madre ojea un periódico en el que un famoso modelo español con muy buena planta (bueno, yo no lo conocía, debo admitir) es entrevistado y alabado por haber sido escogido por algunas de las marcas de moda más reputadas del mundo.

En los ferrocarriles me siento e intento relajarme, al lado, un hombre trajeado que ha subido en la misma parada que yo, saca un MacbookPro de su maleta y empieza a trastear con él; sin lugar a dudas, como todos hacemos,  miro de reojo a ver como es el escritorio, qué hace, qué programas usa, etc. Parece que simplemente lo usa para  jugar a una extraña versión del solitario hasta llegar a su parada. Vaya.

Objetos de Lujo

Vía blackberryvzla.com

Leer entrada completa » » » »