Documentalista 2.0
Opinión
#Nolesvotes: ciudadanos que votan de forma crítica
feb 17
Parece ser que más de un partido (PP, PSOE y CIU) puede llevarse un susto en las próximas elecciones debido a la potente iniciativa ciudadana #nolesvotes. Esta iniciativa cuenta con el soporte de algunas de las figuras más involucradas en la defensa de los derechos de los ciudados en la Red, como Ricardo Galli (@gallir) Javier de la Cueva (@jdelacueva), Antonio Delgado (@adelgado) o Enrique Dans (@edans). Gente que por si sola tiene más seguidores que los perfiles de los propios partidos políticos (curioso dato, ¿no?).
A los descreídos acerca de las posibilidades de éxito de esta iniciativa, yo les diría: si esta es un queja de cuatro gatos, unos cuantos “frikis de Internet”, ¿quiénes eran esas decenas y decenas de personas que se congregaron alrededor del Teatro Real con pancartas y máscaras de Guy Fox?, ¿a qué se debían las bromas de Buenafuente dirigidas a la Ministra de Cultura? (Esto ha sido una “descarga legal”). Del genial discurso de Álex de la Iglesia no hace falta hacer comentarios.
Manifestaciones en la calle, clamor en la red, ríos de tinta en los medios, dimisión del Presidente de la Academia… Señores, esto no es un simple SMS tipo “pásalo”, esta vez la pelota es mucho más gorda, y puede que más de una formación política se vea aplastada por ella (en sentido figurado, claro).
Permitidme que me centre de nuevo en los descreídos. No es que les tenga ojeriza, en serio, pero es que no puedo evitarlo. Leyendo algunas noticias en meneame, se pueden ver comentarios criticando que los defensores de la iniciativa #nolesvotes pongan tanto émfasis en posicionarse contra la Ley Sinde en lugar de defender otras causas “más nobles” como la dignidad de las jubilaciones, una educación digna, o el derecho a la vivienda.
Yo pregunto: ¿acaso es incompatible el luchar a favor de los derechos ciudadanos en la Red con el resto de revindicaciones? A esos descreídos les digo: muy bien, liderad o difundid vosotros iniciativas para esas revindicaciones y los ciudadanos de bien os apoyaremos sin dudarlo.
Es muy fácil criticar y quitar valor a las iniciativas seguidas por otros, sin liderar, participar o dar apoyo a otras iniciativas; así salimos perdiendo todos. Se pueden criticar extremos como la pasividad total o el fanatismo, pero es de ignorantes (y de bocazas) que una persona critique a ciudadanos por defender unos derechos que él no cree “tan importantes” como lo podrían ser otros.
Por cierto, si habéis llegado hasta aquí, recordemos unos puntos clave de la iniciativa #nolesvotes:
- NO pide la abstención de voto ni el voto en blanco
- NO pide el voto para ningún partido
- Insta a NO votar a aquellos partidos que han apoyado y permitido decisiones en contra de los derechos ciudadanos sin tener en cuenta la voluntad popular (PP, PSOE y CIU).
Más información:
Grupo de Faceboook | Grupo de Facebook Nolesvotes
Entrada de Javier de la Cueva | No propongas, haz
Entrada de Enrique Dans | Nolesvotes como movimiento ciudadano
¿Si breve, dos veces bueno? Puede ser que no
feb 15
“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”
Es una de las frases más repetidas en lengua castellana. (Casi) todo el mundo le da la razón a Baltasar, pero realmente yo creo que es una de esas pseudo-mentiras que, a base de repetirlas, acabamos por creernos.
Así también, la premisa de “lo breve es bueno” da lugar a falsas aplicaciones. Por ejemplo, los correos electrónicos en el trabajo. Escribes un correo a un compañero detallando todos los pormenores de un asunto; quieres estar seguro de que nada sea ambiguo y pueda malinterpretarse. Finalmente le das al botón de enviar. Al cabo de un período de tiempo comprendido entre 5 minutos y la eternidad, recibes una contestación como esta (totalmente literal):
ok¡
¿ok? en minúscula y con la exclamación al revés… Muy bien campeón, has fallado en dos de los tres caracteres. El mensaje es breve, pero de bueno no tiene nada. ¿Las excusas para perpetrar este tipo de contestaciones?: “tenía mucho trabajo”, “estoy estresado”, “lo miré deprisa”… Sí, claro, claro, pero tu granja del FarmVille crece día a día”.
Estos mails “ok¡” son también muy propios de directivos, que se escudan en su falta de tiempo y aprovechan para practicar uno de sus deportes favoritos: la lectura en diagonal. Estos directivos serán los primeros en exigir luego responsabilidades a sus trabajadores por “no seguir sus instrucciones”.
Dejando a parte estos casos, se pueden encontrar mil y un ejemplos que dejan inválida esta teoría de “si es breve, es más bueno”:
Eventos deportivos, cucuruchos de helado, relaciones sexuales, masajes, capítulos de series, fines de semana, conciertos de música, fiestas populares, espectáculos de circo, cenas en restaurantes, buenas películas, tweets de 140 caracteres… y cientos de otros que me dejo por escribir.
Probablemente, deberíamos filosofar sobre el concepto ¿qué significa “breve”? y también hablar acerca de la “costumbre”, ya que acostumbrarse a las cosas buenas las hace “menos buenas” y la brevedad, como mínimo, alarga su fecha de caducidad.
Pero eso será otro día.
Fotografía por | paalia bajo Licencia CreativeCommons CC BY 2.0
El poder de la vulnerabilidad
feb 7
Ocurre a veces que la vida te tienta o, mejor dicho, te ofrece oportunidades en bandeja; el eterno problema ante estas oportunidades es el miedo; el miedo a decidir, el miedo a escoger mal, el miedo a equivocarse, el miedo en definitiva. Así mismo, preguntar a otras personas su opinión sobre si abrazar cierta oportunidad muchas veces no hace más que llenarnos de dudas, ya que muchas veces lo que hace es que formemos un denso conglomerado entre sus dudas y las nuestras.
Tenemos, ante todo, un miedo atroz al devastador “ya te lo decía” una fórmula que ataca de forma letal al orgullo y que incluso las personas más humildes temen profundamente; el “ya te lo decía”… el arma preferida de aquellos que, ante su propio miedo de arriesgar en las oportunidades que se les ofrecen, no dudan en deleitarse con aquellos que fracasan… ¿Qué ocurre? pues que por algún motivo este tipo de momentos son los que nos descubren que somos vulnerables, que podemos fracasar, que no somos perfectos, que podemos estropear las cosas que hacemos, y lo PEOR, lo PEOR de todo (así, con mayúsculas) es que esta sociedad nos ha enseñado a aceptar como dogma, y sin darnos cuenta, que ser vulnerable es malo, que ser vulnerable es sinónimo de rechazo, que ser vulnerables nos convierte en personas no deseadas, que esconder esa vulnerabilidad nos hace mejores a ojos de los demás, que es más práctico enterrar esa vulnerabilidad debajo de capas y capas de actitudes y caretas falsas.
Obligarse a esconder las propias vulnerabilidades y a detestar las propias flaquezas no es una buena práctica, no sale a cuenta y destroza tanto anímica como moralmente. Hay algo que cuesta aceptar, y que puede parecer contraproducente: que las personas que día a día dejan de esconder a toda costa sus vulnerabilidades, pasan a tener más tiempo para entender las de los demás. Y no se trata de altruismo buenrollista, se trata de supervivencia propia individual, tanto mental como anímica; no hay mejor remedio para mitigar las punzadas de las propias vulnerabilidades que empezar por intentar empatizar con las de los demás. El punto de partida siempre es un primer paso altruista.

