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Usar Twitter en la escuela: consejos para empezar

Hace poco varias personas que conozco, y que trabajan como profesores en diferentes escuelas, pidieron ayuda para aprender a utilizar Twitter, Facebook y otras redes sociales en sus centros. Esto se debe tanto a decisiones personales como a decisiones de la dirección de sus centros (recordad que, a pesar de las terribles estupideces que dijeron algunos, los profesores en España trabajan muchísimo y hacen muchas otras cosas además de cumplir con sus horas lectivas). En cualquier caso, a partir de alguna de estas situaciones, os presento una mini guía (casera) para empezar a usar Twitter en una escuela:

1) Obtener permiso de la Dirección de la escuela

En primer lugar, lo más importante es obtener el permiso de la Dirección del Centro para abrir la cuenta con el nombre de la escuela. En casos de negativa de la dirección, puede dinamizarse la escuela igualmente con una cuenta de Twitter, pero dejando claro en el perfil (Punto 7) que no se trata en ningún caso de un perfil oficial que habla en nombre la institución.

3) Designar responsable/s de la cuenta

Dejar claro qué profesor/profesores serán los encargados de gestionar la cuenta.

4) Definir con la dirección qué contenidos e informaciones  se compartirán

Especificar y acordar claramente con la dirección lo que se puede compartir a través de la cuenta de Twitter y qué tipo de informaciones se ofrecerán (difusión de actividades, información de horarios de reuniones, premios y eventos deportivos o culturales, entregas de notas, anécdotas diarias de la escuela, etc.)

5) Establecer un propietario de la cuenta y el correo utilizados

Determinar qué cuenta de correo se utilizará para registrar la cuenta y a quién pertenecerá este correo. Se puede acordar usar una cuenta de nueva creación con el email de la escuela (si lo tiene) o mediante una nueva cuenta de correo (Gmail, por ejemplo).

6) Nombre de la cuenta (ID de Twitter)

Decidir el nombre de la cuenta de Twitter, que no tiene necesariamente que corresponderse con el del correo utilizado para crear la cuenta, ya que son cosas diferentes. Debe ser un nombre tan claro como sea posible pero no excesivamente largo, considerando que no siempre están disponibles todas las posibilidades que se desean. Por ejemplo, el Instituto de Educación Secundaria La Morera (ficticio) podría ser @IESLaMorera, @LaMoreraIES, @IES_LaMorera o @LaMorera_IES.

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#Nolesvotes: ciudadanos que votan de forma crítica

No les votesParece ser que más de un partido (PP, PSOE y CIU) puede llevarse un susto en las próximas elecciones debido a la potente iniciativa ciudadana #nolesvotes. Esta iniciativa cuenta con el soporte de algunas de las figuras más involucradas en la defensa de los derechos de los ciudados en la Red, como Ricardo Galli (@gallir) Javier de la Cueva (@jdelacueva), Antonio Delgado (@adelgado) o Enrique Dans (@edans). Gente que por si sola tiene más seguidores que los perfiles de los propios partidos políticos (curioso dato, ¿no?).

A los descreídos acerca de las posibilidades de éxito de esta iniciativa, yo les diría: si esta es un queja de cuatro gatos, unos cuantos “frikis de Internet”, ¿quiénes eran esas decenas y decenas de personas que se congregaron alrededor del Teatro Real con pancartas y máscaras de Guy Fox?, ¿a qué se debían las bromas de Buenafuente dirigidas a la Ministra de Cultura? (Esto ha sido una “descarga legal”).  Del genial discurso de Álex de la Iglesia no hace falta hacer comentarios.

Manifestaciones en la calle, clamor en la red, ríos de tinta en los medios, dimisión del Presidente de la Academia… Señores, esto no es un simple SMS tipo “pásalo”, esta vez la pelota es mucho más gorda, y puede que más de una formación política se vea aplastada por ella (en sentido figurado, claro).

Permitidme que me centre de nuevo en los descreídos. No es que les tenga ojeriza, en serio, pero es que no puedo evitarlo. Leyendo algunas noticias en meneame, se pueden ver comentarios criticando que los defensores de la iniciativa #nolesvotes pongan tanto émfasis en posicionarse contra la Ley Sinde en lugar de defender otras causas “más nobles” como la dignidad de las jubilaciones, una educación digna, o el derecho a la vivienda.

Yo pregunto: ¿acaso es incompatible el luchar a favor de los derechos ciudadanos en la Red con el resto de revindicaciones? A esos descreídos les digo: muy bien, liderad o difundid vosotros iniciativas para esas revindicaciones y los ciudadanos de bien os apoyaremos sin dudarlo.

Es muy fácil criticar y quitar valor a las iniciativas seguidas por otros, sin liderar, participar o dar apoyo a otras iniciativas; así salimos perdiendo todos. Se pueden criticar extremos como la pasividad total o el fanatismo, pero es de ignorantes (y de bocazas) que una persona critique a ciudadanos por defender unos derechos que él no cree “tan importantes” como lo podrían ser otros.

Por cierto, si habéis llegado hasta aquí, recordemos unos puntos clave de la iniciativa #nolesvotes:

  • NO pide la abstención de voto ni el voto en blanco
  • NO pide el voto para ningún partido
  • Insta a NO votar a aquellos partidos que han apoyado y permitido decisiones en contra de los derechos ciudadanos sin tener en cuenta la voluntad popular (PP, PSOE y CIU).

Más información:

Grupo de Faceboook | Grupo de Facebook Nolesvotes

Entrada de Javier de la Cueva | No propongas, haz

Entrada de Enrique Dans | Nolesvotes como movimiento ciudadano

Discurso de Álex de la Iglesia en los Premios Goya 2011

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Buenas noches.

El día de hoy ha llegado porque hace 25 años, doce profesionales de nuestro cine, en medio de una crisis tan grave como la nuestra, caminaron juntos a pesar de sus diferencias. Quiero empezar este discurso felicitando a los fundadores de la Academia. No sólo ellos, sino todos los que me han precedido en esta institución, vicepresidentes, miembros de las juntas directivas y el conjunto de los académicos, nos han traído esta noche aquí, al Teatro Real, para celebrar el 25 aniversario de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y la existencia misma de los premios Goya. A todos, muchísimas gracias.

Puede parecer que llegamos a este día separados, con puntos de vista diferentes en temas fundamentales. Es el resultado de la lucha de cada uno por sus convicciones, y nada más. Porque en realidad, todos estamos en lo mismo, que es la defensa del cine. Quiero por ello felicitar y agradecer a todos los que estáis aquí, por caminar juntos en la diferencia, y hasta en la divergencia.

Hacemos mucho ruido, pero es que esta vez, hay muchas nueces. El choque de posturas es siempre aparatoso y tras él surge una nube de humo que impide ver con claridad. Pero la discusión no es en vano, no es frívola y no es precipitada. No podemos olvidar lo más importante, el meollo del asunto. Somos parte de un Todo y no somos nadie sin ese Todo. Una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve. La esencia del cine se define por dos conceptos: una pantalla y una gente que la disfruta. Sin público esto no tiene sentido, no podemos olvidar eso jamás.

Dicen que he provocado una crisis. Crisis, en griego, significa cambio, y el cambio es acción. Estamos en un punto de no retorno y es el momento de actuar. No hay marcha atrás. De las decisiones que se tomen ahora dependerá todo. Nada de lo que valía antes, vale ya. Las reglas del juego han cambiado.

Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado Internet revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas.

Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son ciudadanos, son sencillamente gente, son nuestro público. Ese público que hemos perdido, no va al cine porque está delante de una pantalla de ordenador. Quiero decir claramente que no tenemos miedo a Internet, porque Internet es, precisamente, la salvación de nuestro cine.

Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un nuevbo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados: autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios. Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia un nueva manera de entender el negocio del cine.

Tenemos que pensar en nuestros derechos, por supuesto, pero no olvidar nunca nuestras obligaciones. Tenemos una responsabilidad moral para con el público. No se nos puede olvidar algo esencial: hacemos cine porque los ciudadanos nos permiten hacerlo, y les debemos respeto, y agradecimiento.

Las películas de las que hablamos esta noche son la prueba de que en este país nos dejamos la piel trabajando. Sin embargo, el mismo esfuerzo o mayor hicieron tantas otras películas que no han llegado a los sobres de las candidaturas. Ellos tambien se merecen estar aquí, porque han trabajado igual de duro que nosotros.

Quiero despedirme en mi última gala como presidente, recordando a todos los candidatos a los Goya tan sólo una cosa: qué más da ganar o perder si podemos hacer cine, trabajar en lo que más nos gusta. No hay nada mejor que sentirse libre creando, y compartir esa alegría con los demás. Somos cineastas, contamos historias, creamos mundos para que el espectador viva en ellos. Somos más de 30.000 personas que tienen la inmensa suerte de vivir fabricando sueños. Tenemos que estar a la altura del privilegio que la sociedad nos ofrece. Yo creo, con toda humildad, que si queremos que nos respeten hay que respetar primero.

Y por último, me gustaría contarle algo al próximo Presidente de la Academia, que ya me cae bien, sea quien sea: estos han sido los dos años más felices de mi vida. He conocido gente maravillosa de todos los sectores de la industria. He visto los problemas desde puntos de vista nuevos para mí, lo que me ha enriquecido y me ha hecho mejor de lo que era. He comprobado que trabajar para los demás es una experiencia extraordinaria por muy duro que resulte en un principio, y sobre todo: han pasado 25 años muy buenos, pero nos quedan muchos más, y seguro que serán mejores.

Buenas noches.

Discurso también disponible | El País