Librarian action figureViendo el título del post, podría sonar despectivo para el gremio de bibliotecarios documentalistas, pero es una pregunta que he escuchado numerosas veces en los últimos años.

Para mi no es una pregunta en tono despectivo, más bien es una pregunta que pone sobre la mesa el hecho que nuestro gremio se ve afectado en primera línea por los cambios.

Por mucha gestión y terapia de “gestión del cambio” que se nos haya inculcado en nuestras instituciones y en cursos variados, los cambios nos sorprenden siempre. Yo no diría que los bibliotecarios-documentalistas no nos creamos nuestra propia profesión, ni mucho menos, pero sí que tal vez (servidor el primero) nos hemos visto perdidos y azotados violentamente por la explosión de posibilidades y competencias que ha habido durante los últimos años.

Con la llegada masiva de las nuevas tecnologías, se nos han mezclado y ampliado las habilidades profesionales deseables, se nos han ido añadiendo posibles campos de especialización, y se nos atribuyen multitud de competencias. Esto no es una queja; es la constatación de la realidad; es lo que hay, nos guste o no.

Además (y sin ánimo de quitarnos ni un ápice de responsabilidad ni poner excusas), seguimos recogiendo la herencia, especialmente en el en el ámbito privado, de una clase empresarial a la que por lo general todavía le cuesta comprender la necesidad de incorporar documentalistas en sus plantillas; esto viene de lejos y no debería parecernos nuevo a estas alturas. Eso sí, quizás tampoco hemos sabido vendernos con la suficiente “agresividad”, puede ser. También, tal vez, por otro lado, nos ha faltado espíritu emprendedor para iniciar proyectos.

Ni que decir que los colegios profesionales han intentado ponerse las pilas para afianzar el contacto con sus colegiados y profesionales afines. Algunos profesionales, como los adheridos a la Plataforma para la creación del Colegio oficial de Bibliotecarios Documentalistas de Madrid, luchan y se organizan por el mero hecho de poder disponer de un colegio profesional propio.

Así también, la crisis que se ha ido gestando desde hace unos años, ha convertido a nuestro gremio en una clara víctima colateral ¿colateral por qué? pues porque la naturaleza pluridisciplinar y la capacidad de adaptación de nuestra profesión nos ha convertido en los elementos perfectos para asumir las tareas propias de otros puestos de trabajo destruidos en nuestras empresas e instituciones. ¿Han echado a uno de los administrativos o al becario de Marketing que hacía de Community Manager? No pasa nada, ¡el documentalista puede hacerlo, ellos saben de eso, y lo hacen por el mismo precio! Estamos preparados y podemos hacerlo, pero creo que ello contribuye a esa confusión de aquellos que no han (hemos) llegado a una clara especialización todavía, pero que aún así somos auténticas “figuras de acción“, capaces de (casi) todo.

El futuro que se nos presenta parece que es así: o mucha especialización o asumir multitud de competencias (y con ello, tareas) de diferentes ámbitos y tipologías. Parece que es la dirección hacia la que nos llevan los vientos hoy por hoy.

Eso sí, ¿que si nos creemos nuestra profesión? Por lo general, por supuesto.

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