El pasado viernes me acerqué al cine a ver una película de la cual tenía absoluto desconocimiento hasta que un día, revisando la cartelera de estrenos, la vi allí a un ladito agazapada; una de esas películas que son carne de salas alternativas y que poco tiempo duran en cartelera. La película en cuestión es Un Juego de Inteligencia (Free Rainer, o “Reclaim Your Brain” en su título inglés). Si bien, a grandes rasgos, el argumento es un tanto descabellado e utópico (sinopsis más abajo), el mensaje de fondo de película es totalmente claro y vigente, especialmente hoy en día:

Si la gente mira o pide telebasura, es debido a que no se le ofrecen varidedad de alternativas verdaderas. Decir que se produce telebasura ya que es lo que la gente pide, no es más que una falacia; cuando has habituado a la gente a algo, cuando les has inculcado una idea o una necesidad por saturación o repetición, decir que les das aquello que ellos piden libremente no es más que una mentira.

Una cita escogida de la película:

“El hábito es la fuerza más poderosa, dale telebasura a la gente hasta que no quiera otra cosa”

Sinopsis:

Rainer, un superproductor de programas de sórdida telebasura que tiene toda la fama dinero y drogas que puede desear, tiene un grave accidente de tráfico. Rainer regresa a su vida normal para darse cuenta de que lleva años produciendo verdaderas bazofias de telebasura destinadas ablandar las mentes de los espectadores y a convertirlos en estúpidos consumidores sin criterio, arruinando incluso sus vidas. Para enmendar sus errores, decide atacar junto a un grupo de descastados sociales el manipulado sistema de audiencias que rige los contenidos televisivos y que mantiene premeditadamente la telebasura al alza. Su objetivo final es conseguir que los programas culturales y de calidad llenen la parrilla televisiva y lleguen hasta las personas, o bien que estas deserten voluntariamente de la televisión.