Permitidme comenzar con una frase que viene como anillo al dedo, y que aparece en la película Star Wars: Episodio III, cuando la reina Amidala se exclama en el senado:

“Así muere la libertad, con un estruendoso aplauso”

En la vida real de este país, un aplauso, un aplauso ensordecedor:

Un aplauso de nuestro Presidente del Gobierno

Un aplauso de una Ministra

Un aplauso de los diputados socialistas

Un aplauso de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores)

Un apluso de las otras entidades de gestión de derechos

Un aplauso de las discográficas

Un aplauso dela RIIA ( Recording Industry Association of America)

Un aplauso de las grandes editoriales

Un aplauso de  “artistas” (entre comillas) que quieren vivir de rentas

Un aplauso de los tantos y tantos enchufados que medran en las instituciones de este país

¿Libertad en Internet?

¿Libertad en Internet?

Lo que está pasando hoy mismo me parece muy triste, a la par que incomprensible. Recuerdo que hace unos años, cuando era más joven, me acerqué a votar en unas elecciones; tenía claro entonces que mi objetivo era votar a los “menos malos”, decidí hacer un voto de confianza a la oposición del Gobierno que tenía este país. Unos años más tarde, veo que la situación se ha convertido en algo esperpéntico, algo que no acabo de entender. Recuerdo que voté a un partido de izquierdas; un partido progresista, un partido que se supone iba a velar por los intereses del pueblo medio trabajador (al menos, mucho más de lo que lo hicieron los que les precedían). No deseo que vuelvan aquellos que gobernaban antes que ellos, nunca, de ninguna manera, pero no me iba a imaginar que como ciudadano, como trabajador medio y, ahora como internauta, me llegaría a sentir tan menospreciado e insultado.

No se ha mencionado casi nada de esta ley hoy, se aprueba dentro del paquete del Proyecto de Ley de la Ley de Economía Sostenible. Silencio, intentando que pase lo más desapercibida posible y causando el menor revuelo posible… Algunos periódicos se despiertan un poco, pero poco más. Con suerte, únicamente los internautas causarán un poco de ruido, pero no se notará (que se quejen y chapoteen en sus “redes sociales”, pensarán), con suerte las televisiones nos llenarán de suficiente telebasura como para que nos olvidemos del tema.

La realidad es lamentable; a parte de los internautas y de otros sectores activos y críticos, aquí se va aprobar este proyecto de ley y ya está… No habrá movimiento ciudadano, no habrá protesta, no habrá manifestaciones ¿para qué? Cuando encendamos el ordenador y abramos el explorador, Google seguirá ahí, Facebook seguirá ahí, el Messenger seguirá ahí. Esto es una de esas protestas de friquis, por supuesto.

Hace un par de semanas, vi de nuevo V de Vendetta. Hay una escena que creo que viene que ni pintada.

(Recuerden, recuerden, el 19 de marzo…)