Documentalista en la Red
La banalización de la obtención de la información para la empresa
Antes de nada, este post también podría llamarse: La banalización del trabajo del documentalista.
Detrás de un título con tanto “ción” que hasta suena rimbombante, se esconde algo que creo que acecha (repito, creo –lo que denota opinión con cierta duda-) y que nos afecta a aquellos que por una razón u otra, hemos acabado trabajando de documentalistas en empresa privada. Realmente asusta, o te deja desencajado, descubrir que, incluso en sectores tan exigentes y profesionales en los cuales prima la excelencia, como por ejemplo la consultoría (por citar uno), el valor de la información, o más bien dicho, de su obtención, está todavía bastante infravalorado. Ya digo que me refiero estrictamente al proceso de obtención, no a la información en sí misma.
En algunos casos, sospecho que algunas mentalidades empresariales, ante la necesidad de que alguien les proporcione datos que apoyen en última instancia el objetivo de vender, y ante el desconocimiento de cómo hacerlo, oyen hablar de profesionales de la información y llegan a la conclusión de: “necesito información, pues contrato un documentalista a sueldo casi mileurista y ya está, él me la proporciona toda” Como si fuéramos un botiquín que viene totalmente equipado. Las caras largas vienen cuando intentas argumentar que necesitas una suscripción a la publicación X, que Z base de datos estaría muy bien, etc. Cuando mencionas un detallado estudio de mercado que casi supera tu sueldo mensual, no son inusuales las caras escépticas, seguidas a veces de un “¿y eso no podemos tenerlo gratis?”
Siguiendo con el tema, otro aspecto que me gustaría comentar es como la mentalidad Google ha arraigado más de lo que parece “Tú que sabes buscar, con Google podrías encontrarlo todo”. Cuidado, no soy detractor de Google, ni mucho menos, es uno de mis grandes salvadores. Gracias a su brutal indexación, Google permite acceder rápidamente a multitud de documentos y recursos simplemente con saber usar sus opciones avanzadas (de hecho, tengo planes de estamparme una camiseta personalizada que rece “I LOVE FILETYPE“). Otro asunto es el saber filtrar, evaluar esos recursos, leer en diagonal, etc. De todos modos, Google no lo proporciona todo, incluso cuando sabes a qué recursos concretos acudir (gratuitos o no), hay información y datos que NO están disponibles puesto que se trata de algo terriblemente específico o inusual o que simplemente necesita un estudio de mercado al respecto; por supuesto, siempre puedes aproximar o cruzar datos relacionados, pero de todos modos, hay veces que un directivo/consultor/project manager (perdón, jefe de proyecto) desea un dato X y punto… y tu trabajo es conseguirlo “para ayer” puesto que “para eso te pagan”. Los timings (perdón, límites de tiempo) también suelen ser tan ajustados e inamovibles que a veces literalmente te ves obligado ofrecer datos lo “menos inconsistentes posibles” Por suerte, a título personal, no me he aproximado demasiado a límites exagerados en estas últimas situaciones, pero me he acercado bastante y, ciertamente, es algo que puede destrozar el sistema nervioso de cualquiera.
Hay quién dirá que ya para empezar no nos deberíamos rebajar a ciertas condiciones laborales a fin de reclamar la dignidad y el valor de nuestra profesión, y es cierto, pero aunque parezca mentira, mientras lo intentamos, los documentalistas seguimos necesitando comer cada día y, por otro lado, aunque parezca mentira, incluso creemos tener derecho a ser reconocidos y mejorar laboralmente (nótese un leve tono irónico).


